Usted está en : Portada : Mundo del Agro Sábado 2 de julio de 2005

Del Teatro Velarde al Municipal

Por Piero Castagneto

 

 

Aunque las implicancias de la actual crisis por la que pasa el

Teatro Municipal de Valparaíso se subentienden, no está demás

que sean explicitadas. El no pago de la deuda que la entidad

edilicia mantiene con los propietarios del recinto podría implicar,

además de nuevos problemas financieros para la primera, una cesación

o al menos suspensión de las actividades artísticas que allí

se desarrollan; es decir, si bien el edificio en sí no corre

peligro, el problema sería caer en un estado de abandono.¶

No sería la primera vez que ocurriera con recintos similares

en Valparaíso, que después se han visto precariamente reciclados.

Por ello, la cara positiva oculta tras este trance, es que al

menos está claro el valor de lo que el antiguo Teatro Velarde

representa para la comunidad: no sólo un espacio para la cultura

en una ciudad que se precia (o pretende) tener un status especial

en esta área; además, este otrora cine representa toda una tradición

de esparcimiento público y de paisaje urbano.¶

Una cosa va ligada con la otra, puesto que no es exagerado afirmar

que la inauguración de esta maciza construcción, en 1931, marcó

una época e implicó un impulso de cambio en el sector del Almendral

donde se edificó, siendo también, hasta hoy, un indudable punto

de encuentro. ¶

Se lee en una amplia información publicada en "El Mercurio" del

16 de julio de 1931, día de su inauguración: "La ciudad de Valparaíso

puede enorgullecerse de contar con un edificio que ha sido hecho

a todo costo, dándole, además, un aspecto de belleza imponente

al lugar donde ha sido construido". En aquel entonces se percibía

aún mejor que ahora, el progreso urbano que había significado

la construcción del Teatro, que realzaba el sector de la Plaza

O'Higgins, surgida del nuevo trazado de la ciudad, posterior

al Terremoto de 1906, y que contaba, como otro referente, por

calle Independencia, con la Iglesia de La Merced (1887), que

también había sido reconstruida después de dicho sismo. La esquina

de Avenida Pedro Montt (trazada asimismo después del Terremoto)

con calle Uruguay, donde se erigió el Velarde, antes había sido

ocupada por el Teatro Novedades.¶

Y tal como se destacó en su momento, en aquel entonces el país

vivía una grave situación económica, que a la larga culminó,

a fines de dicho mes de julio, con la caída del régimen del general

Carlos Ibáñez. Estas circunstancias no impidieron al empresario

Alfredo Velarde, inmigrante español llegado a Chile a temprana

edad junto a su familia, a atreverse con este emprendimiento

destinado a perdurar. ¶

Arquitectura para el espectáculo¶

La comedia española "Suegra para dos" fue la primera película

presentada en su escenario, inmediatamente después de la ceremonia

inaugural, a la que acudieron las principales autoridades locales

de la época. Su construcción había durado poco más de un año,

conforme al diseño del arquitecto Spartaco Strappa, quien es

también conocido por construcciones igualmente sólidas en el

barrio financiero del centro de Santiago.¶

No es exagerado decir que hubo un antes y un después de la construcción

del Velarde en la historia arquitectónica de Valparaíso. En primer

lugar, porque inauguró, anticipó, la nueva forma que tendrían

las salas de cine, empezando por su volumen. "La fachada del

Velarde es imponente y le da más bien un aspecto de palacio,

aunque en ella se advierte un refinamiento arquitectónico especial,

cuyas líneas han sido cuidadosamente estudiadas para que no resulten

recargadas y monótonas", se leía en la crónica ya mencionada

de "El Mercurio". El teatro también era (y es) imponente por

sus amplios espacios interiores y por su capacidad para albergar

a dos mil espectadores según la siguiente distribución original:

650 butacas en palcos y plateas, 350 sillones altos, 300 en anfiteatros

y 800 en galerías.¶

También llamaba la atención su solidez, pensando sobre todo en

los temblores, así como la comodidad de sus butacas tapizadas

y sus modernas instalaciones de calefacción, iluminación indirecta,

proyección y sonido. "El escenario del teatro es amplio -informaba

"La Estrella"-, casi tanto como el mayor de Valparaíso y tiene

tramoya manejada eléctricamente, y par el caso de venir una compañía,

cuenta con camarines en gran cantidad, bien situados, cómodos

y con todo servicio". En un principio, Alfredo Velarde encargó

a un tercero la administración del recinto, aunque posteriormente

constituiría la Sociedad Velarde Hnos., junto a sus hermanos

Amparo y Armando.¶

Además, en un sentido más amplio, que va más allá de la arquitectura

para espectáculos, el futuro Teatro Municipal fue la primera

expresión importante del estilo conocido como art decó en Valparaíso.

Se trataba de una tendencia surgida en Francia a partir de 1925

y con aplicación en varias artes, caracterizada por sus líneas

rectas y estilizadas, con formas geométricas que encarnaban ideales

de modernidad, aunque también había espacio para motivos decorativos,

como las cornisas y la utilización de metales en diversos detalles

que se pueden apreciar en el propio Teatro Velarde.¶

A este ejemplar, caracterizado desde un principio por su sólida

mole de color ocre, siguieron otros como la Estación Puerto y

la Gobernación Marítima (1937), con sus dos torres que enmarcan

el acceso al Muelle Prat, la sede de los Tribunales (1938), el

edificio de Correos (1942) y el "rascacielos" de la Cooperativa

Vitalicia, de 1946. Sin olvidar salas de teatro y cine como las

mencionadas, incluyendo al Valparaíso (1937) del arquitecto Alfredo

Vargas Stoller, obra de airoso porte pero triste destino, demolida

en 1998. ¶

En los años siguientes seguirían al Velarde otros cines, concentrados

sobre todo en el sector medio del Almendral, como los Metro,

Colón, Valparaíso y Rívoli, espacios para que el público porteño

pudiera disfrutar de la época dorada del cine industrial de las

décadas intermedias del siglo XX. Los hermanos Velarde siguieron

expandiéndose en el rubro, adquiriendo el citado teatro Valparaíso

y encargando la construcción de los teatros Colón (1937), Pacífico

(1945) y Velarde de Quilpué (1940), otro macizo y sobriamente

elegante ejemplo del art decó regional, que hoy yace en un triste

estado de abandono que es una clara advertencia para Valparaíso.¶

El anhelo de un Teatro Municipal¶

Es de justicia recordar que el anhelo por contar con un teatro

municipal no se limitó a ésta, nuestra época de revalorización

patrimonial. En el pasado remoto Valparaíso había contado con

varios teatros que llevaban el nombre "De la Victoria" por estar

edificados en las inmediaciones de dicha plaza y que habían satisfecho

las necesidades de la ciudad de contar con espacios para espectáculos

públicos, ópera incluida. El último de éstos fue destruido por

el Terremoto de 1906 y bastante más tarde, durante la administración

del alcalde Sergio Vuskovic (1970-73) se ensayó con utilizar

un recinto que había heredado el mismo nombre "De la Victoria",

sólo que ubicado en Avenida Pedro Montt, como Teatro Municipal.¶

Sin embargo, este intento no fue duradero y la idea cayó en el

olvido. Además, no había necesidad, aparentemente, dada la escasa

oferta de espectáculos durante los años del llamado "apagón cultural"

(décadas del '70 y el '80), donde la ausencia de actividad teatral,

por ejemplo, era notoria.¶

Con el resurgimiento de las actividades culturales después de

1990 se volvió a hacer sentir la necesidad de un recinto de espectáculos

apropiado para la ciudad, y los ojos se volvieron al antiguo

"Velarde", que para ese entonces vivía una fase de declive, como

cine de segunda categoría, que proyectaba rotativos con películas

que ya habían pasado por el circuito de estreno. A partir de

1979, la familia Velarde había traspasado su administración a

la Sociedad Cinematográfica Bio-Bío, aunque conservando su propiedad.¶

Para 1995 que la voluntad de la Municipalidad era segura, aunque

en un momento se pensó que ésta adquiriría el recinto. El 28

de octubre de ese año se concretó el traspaso del Teatro por

parte de la familia Velarde durante un plazo de diez años, renovables;

en otras palabras, ya antes de su inauguración, el Municipal

porteño adolecía de una condición precaria: no se trataba de

una adquisición, sino sólo de un contrato de arriendo por diez

años.¶

En todo caso, se eligió a ésta como la única opción financiera

viable, al menos por el momento, y además, el Municipio realizó

inversiones de consideración en su remozamiento. Por ejemplo,

se instalaron las butacas del antiguo cine Metro (actual Hoyts),

de época y estilo acordes; fue una canibalización representativa

de la crisis que vivió el cine y las salas de cine durante la

década pasada... Y así, el 21 de septiembre de 1996 se inauguró

solemnemente el nuevo Teatro Municipal de Valparaíso con un concierto

de gala, al que asistió el Presidente de la República, Eduardo

Frei Ruiz-Tagle.¶

A partir de entonces, éste ha sido un escenario para diversos

espectáculos, desde conciertos de música hasta el revitalizado

movimiento teatral, tanto de compañías locales como afuerinas,

que ahora incluyen al Municipal porteño en sus giras; también

ha sido sede de festivales de Cine, de Jazz y de Música Inmigrante,

organizados por entidades como la Fundación Valparaíso y universidades

porteñas. En 1997 se constituyó una Corporación de Amigos del

Teatro Municipal, a imagen y semejanza de su congénere capitalina,

iniciativa que no ha bastado para subsanar la precariedad con

la que ha funcionado durante casi una década. Sea como sea, la

presente crisis al menos ha servido para demostrar que la comunidad

valora al viejo Velarde y lo que representa.¶

 
Arriba  Volver
 
Opciones
Volver a la portada Volver a la portada
Enviar este artículo Enviar este artículo
Imprimir sólo texto Imprimir sólo texto