Usted está en : Portada : Mundo del Agro Viernes 25 de noviembre de 2005

"Constanza de Nordenflycht", novela de Eugenio Rodríguez: Tras el desdichado amor de Portales

La cuarta novela de este escritor oriundo de la zona de Rengo

y avecindado en Valparaíso, conocido en nuestro medio por su

dedicación al periodismo cultural, explora en una inquietud de

antigua data: el rastro de una mujer ensombrecida por la "gran

historia". Con el subtítulo de "La querida de Portales", este

libro recrea la historia de una personalidad aristocrática y

marginada a la vez, que tiene tanto de rebelde como de desdichada.

Aunque fue una mera coincidencia, el hallazgo de los restos de

Portales, en marzo pasado, y el renovado debate sobre su figura

que ello generó, puede ser un factor aliado en el interés que

pueda despertar esta novela. En la foto, médicos del Hospital

Clínico de la Universidad de Chile examinan el cuerpo.

Por Piero Castagneto

Foto de Aldo Reyes M.

 

No fue premeditado, sino una mera casualidad: meses después de

haber sido descubiertos los restos del estadista Diego Portales

Palazuelos en la Catedral de Santiago, en el mes de marzo, el

escritor y periodista criado en Rengo y avecindado largos años

en Valparaíso, Eugenio Rodríguez, lanzó su novela "Constanza

de Nordenflycht, la querida de Portales". La obra ya estaba escrita

en 2001, y cuando se realizó el histórico hallazgo estaba en

proceso de edición, e incluso pudo haber estado en librerías

a mediados de año, de manera que la coincidencia hubiera sido

mayor.

Su contrato de publicación con editorial Pehuén estaba firmado

en enero, con el respectivo calendario que culminaría con el

lanzamiento ya fijado y, afirma Rodríguez, "la actitud de la

editorial fue muy responsable en el sentido de pulir y comprobar

algunos hechos y detalles; si nos hubiésemos apurado para aprovechar

el momento habría salido más rápido, en junio o julio, pero habíamos

perdido la ocasión para mejorar algunos aspectos".

Pero es un hecho que, de todas maneras, la exhumación y nuevo

enterramiento de los despojos de este prócer, tan admirado y

controvertido, así como el renovado debate en torno a su figura

que el hecho activó, aún mantenían vivo el interés sobre el tema.

Un anticipo más que evidente se vio en la ceremonia de lanzamiento

de esta novela en Valparaíso, donde la firma de autógrafos de

libros recién adquiridos tuvo más que ocupado a su autor.

-Este interés puede indicar dos cosas: Que todavía hay ecos del

impacto del descubrimiento de los restos portalianos, y en segundo

lugar, que nos gusta revisar las figuras emblemáticas de nuestro

ser nacional.

-Creo que hay de ambas cosas. La aparición de los restos de Portales

todavía está en el aire como acontecimiento noticioso, y de hecho,

algunas personas con que he conversado me han manifestado lo

bueno que ha sido que mi libro haya aparecido ahora, después

de que Portales hiciera noticia, a comienzos de año. También

está el factor del interés de nosotros por recordar nuestras

páginas históricas. La gente a lo mejor muchas veces no conoce

la historia de Portales, pero al aparecer un personaje de su

perfil en la palestra, la gente desde luego se interesa.

-¿Cómo, en qué momento aparece esta obra en el conjunto de tu

trayectoria literaria?

-En este momento creo que tengo diez obras literarias inéditas,

entre novelas y cuentos, y ésta sale con antelación solamente

a una de ellas. Tengo también cuentos escritos después, pero

la historia de Constanza de Nordenflycht es uno de los últimos

trabajos que he escrito. Ahora, respecto de la técnica, la única

innovación es que fui intercalando en el relato citas textuales

de historiadores, viajeros, costumbristas, que no rompieran la

continuidad del relato pero que a la vez lo ilustraran, cosa

que al parecer conseguí, porque las opiniones que he escuchado

hasta este momento han sido positivas.

Constanza, vieja inquietud

Como se ve, éste no es, precisamente, un debut literario. Le

precedieron, en la producción literaria de Eugenio Rodríguez,

las novelas "El Cercopiés" (1981), evocación de la tierra nativa

en un ambiente ferroviario; "Spot Paradise" (1989), crítica mordaz

de la sociedad de consumo y "Epicentro" (2001), situada en la

época del Terremoto de 1960.

En el medio local, Eugenio Rodríguez también es recordado como

periodista y editor de la desaparecida "Valija cultural", las

páginas culturales de "El Mercurio de Valparaíso" en los años

90. "No se había pensado como un proyecto -recuerda-, sino como

un poco práctica, pero después, con la perspectiva del tiempo,

me di cuenta que efectivamente formamos un grupito donde se escribía

bien, se opinaba. "Yo entrevistaba a muchos pintores y también

escritores, y muchos escritores que no me conocían me decían

cómo era el mundo de ser escritor. Yo me quedaba callado, no

les decía nada sobre mí. Ahora estoy en la vereda de los escritores".

La historia real de Constanza de Nordenflycht es la de una muchacha

huérfana de ancestros nobles, que cuando tenía sólo 15 años,

en 1823, conoce a un Diego Portales ya viudo y que la doblaba

en edad, volviéndose su amante y dándole tres hijos. Pese a ello,

quien sería el hombre más poderoso de Chile en la década siguiente

nunca quiso casarse con ella, sino de forma póstuma ("in articulo

mortis"). En esta novela se acentúa el contraste entre la fragilidad

física de Constanza y su carácter fuerte, tozudo e incluso rebelde.

"Ahora, ¿cómo llegué a esto? Cuando era adolescente leí en una

revista femenina, que pudo ser "Paula", la historia de Constanza

de Nordenflycht y me impresionó mucho; recuerdo que lo que me

quedó dando más vueltas fue la posibilidad de casarse "in articulo

mortis", que fue la condición que puso Portales para casarse

con ella", recuerda este narrador.

-Revisaste tanto historiadores, incluso conservadores, como Encina,

versus otros revisionistas como Sergio Villalobos y su obra "Portales,

una falsificación histórica".

-A Villalobos sobre todo, lo busqué conscientemente, porque quería

ver y meterme un poco más en la visión que tiene él, tan distinta,

como dices tú, de los historiadores conservadores, que transformaron

a Portales prácticamente en un ídolo. En un comienzo me había

documentado mucho precisamente con Encina, Alone y Carlos Walker

Martínez, y me parecía un Portales demasiado "limpio". Por ejemplo,

su tendencia a la vida bohemia prácticamente no aparecía, y me

di cuenta que lo estaba pintando muy deslavado, y no era el personaje

que todo el mundo conoce. Seguí hurgando, y por supuesto, me

encontré con la otra cara del personaje...

- Incluso más oscura...

-Incluso más oscura, por supuesto. Hay pasajes que preferí no

tomar para no llevarlo al otro extremo, pero lo maticé y lo dejé

con lo estrictamente necesario.

-A lo mejor la obra de Villalobos encaja con tu interés, al menos

con tu interés narrativo, al contraponer el Portales público

con el Portales privado.

-Claro, la visión de Villalobos es fuerte y en muchos aspectos

la tomé como ilustrativa.

-Habitualmente la literatura femenina se dedica a las mujeres,

pero, ¿cómo es para un escritor varón una mujer? ¿Tal vez la

cosa va por el lado de un personaje marginado, independiente

de su sexo?

-Para mí también eso se me hizo difícil, un poco cuesta arriba,

y necesité documentarme mucho para poder enfrentar esta situación

y presentar a Constanza de Nordenflycht primero, como el personaje

histórico que fue, y además, como una mujer que fue, en su tiempo,

rupturista, aunque ella no tenía conciencia de ello, no era una

feminista, ni que manejara una teoría.

Agentes civiles

-Afirmas que no eres tan conocido en el medio, ¿ello se debe

a que has tenido una carrera literaria muy independiente, ajena

a círculos?

-Creo que es una cuestión de carácter. Yo no me hallo en los

círculos, en los cenáculos, suelo conversar con un par de amigos

escritores, pero no soy de grupos y en general, soy bastante

malo para hacerme de amigos, y eso me ha dificultado mucho el

sumarme al mundo de las letras, porque cuando vas a una editorial

y no te conocen, te tramitan aunque lo tuyo sea meritorio.

-Pese a todo, éste es tu cuarto libro publicado, lo cual no es

poco.

-De todas maneras no es poco, y no deja de tener mérito. Además,

tuve que dedicarme a mi profesión. Mis anhelos eran conseguir

premios o becas, pero uno no tiene santos en la corte, y debe

atenerse a las consecuencias.

-Hay diversas temáticas en tu obra, desde tu tierra en "El Cercopiés",

hasta el consumismo en "Spot Paradise", pasando por el terremoto

de 1960 en "Epicentro", sin contar con lo que no sabemos, de

tus trabajos inéditos. ¿Cuáles han sido tus constantes, dentro

de esta producción, incluyendo lo no publicado?

-Lo mío es bastante variado, y uno de mis principales intereses

es el tema de la dictadura, con todas sus consecuencias. Tengo

una novela inédita, un volumen de cuentos, también inédito, y

otros cuentos sueltos que se refieren a eso. Me interesa que

estas obras puedan tener salida, y el volumen de cuentos está

en proceso.

-Sobre ese período todavía no podemos decir que exista la obra

literaria definitiva, o que haya dado en el clavo, que marque.

-Yo coincido con eso y varias personas lo han dicho. En Chile

todavía no se ha escrito La novela sobre la dictadura, y tampoco

creo que la mía lo sea, porque está enfocando a un aspecto, el

de los agentes, y se centra en un civil que trabajó contra Allende,

y cuando éste es derrocado, pasa a integrar la planta de los

agentes de seguridad. También tengo una novela ambientada en

el campo, casi del mundo escolar liceano, de una rebelión de

un joven muy sojuzgado por su abuela, que además es una metáfora

de la dictadura.

 
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