Usted está en : Portada : Mundo del Agro Sábado 11 de marzo de 2006

Walter Kliche, galán de los '80 radicado en Viña:
"Me gustaría que hubiera más trabajo para los que alguna vez
fuimos alguien dentro de la TV"

Por Ana Martínez A.

Foto de Manuel Lema O.

 

"Las teleseries empiezan a prescindir de los abuelos y de los

padres. Pareciera que nacieron todos por generación espontánea,

y que todos viven prácticamente con los problemas de amor".

La crítica suena fuerte, pero es el comentario de Walter Kliche,

para analizar la razón de su ausencia de la televisión, en momentos

en que aún se siente con energía, vital como para caminar sesenta

cuadras por día por distintos barrios de Viña del Mar, la ciudad

en la que vive desde hace unos años y para hacer clases de teatro

en distintas comunas de la región.

"Hay muy pocos viejos en la televisión y la vida está llena de

viejos. En general son historias de chiquilines las de las teleseries.

Me gustaría que hubiera más trabajo para los profesionales, para

los que alguna vez fuimos alguien dentro de la televisión", comenta

con nostalgia el protagonista de "La Madrastra", exhibida en

casi todos los canales de Latinoamérica y que marcó un antes

y un después en materia de este género, además de otras como

"Los Títeres".

"Me gusta mucho Chile y le estoy muy agradecido a este país,

no sólo por el hecho de darme trabajo y comida, sino por darme

un hijo. Le estoy muy agradecido por eso, pero sigo siendo uruguayo",

dice con emoción, tras treinta años en el país. "Hoy no vivo

bien. Sólo vivo, porque para vivir bien tendría que tener asegurado

el futuro, el mañana, saber que puedo contar con un dinero. Mañana

me viene algo y no tengo previsión. Mi mayor deseo es poder seguir

trabajando. Me gusta dar clases de teatro. El teatro tiene la

magia de comunicarse".

"NO ME HAN DEJADO DE LADO"

Así pasa sus días hoy quien fuera por más de dos décadas galán

indiscutido de las pantallas nacionales, actor desde los 15 años

y con una carrera amplia también en la pantalla grande en Argentina.

 

Aclara que no es que la televisión lo haya dejado de lado, sino

que algunos de los ejecutivos actuales y anteriores de Canal

13 no se portaron como esperaba, tras trabajar más de 22 años

en la estación y ser uno de sus rostros. Se salvan de su crítica

la fallecida productora Sonia Fuchs, "una gran profesional, que

sabía de televisión". "Cuando ella se fue a Canal 7 me llamó

varias veces, pero seguí en el 13 porque en la época de don Eleodoro

Rodríguez yo trabajé muy a gusto. Aparte de ser un hombre que

sabía de televisión, tenía un trato humano, caballeroso, era

admirable como persona. Como un padre para nosotros. Hoy hay

otra manera de tratar a la gente. Yo siempre fui de Canal 13

y para mí era un orgullo. Aparte de mi hogar, era mi segunda

casa y siempre decía que mi hijo chileno, que tiene 25 años,

era producto del 13".

Es a los ejecutivos posteriores a los que les reclama en Tribunales

desde hace cuatro años, a través de una demanda interpuesta por

sus abogados, para que le reconozcan los servicios que prestó

por más de dos décadas.

"Estamos en segunda instancia, ya gané la primera y el Canal

apeló. Ya nombraron el relator para mi causa", indicó esperanzado.

 

"Hoy estoy como Willie Loman, el protagonista de "Muerte de un

vendedor" de Arthur Miller, que trabajó toda su vida y al final

lo dejan en la calle. Fui muy ingenuo y cuando llegaron las

nuevas autoridades, acepté un nuevo contrato firmado por Bellollio.

Era un seudo finiquito que me hicieron firmar antes de empezar

el último contrato que me ofrecían ellos y eso es ilegal. Ahora

espero que se haga justicia, porque sé que estoy jugando los

últimos descuentos del partido".

SUS DESCUENTOS

Su estampa y su acento arrabalero no los pierde. Hoy disfruta

de su tiempo, aunque añora la adrenalina de la actividad frente

a las cámaras o ante los micrófonos. Este montevideano del barrio

de Punta Carretas se siente muy chileno también y por ello no

se detiene en lamentaciones y está lleno de planes y proyectos.

 

"Es el modus vivendi mío", dice. Está a cargo de la nueva cátedra

de Teatro de la Escuela de Bellas Artes "Fernando Lichiock Concha",

de Quilpué", que se desarrolla como piloto este verano, abierta

a alumnos de todas las edades y ya está programado ofrecerla

de marzo a diciembre con un programa de becas que ofrece la Corporación

Municipal para estudiantes destacados. También dictará clases

en Limache. "Ahora tengo conversado con el periodista Luis Alfonso

Tapia para hacer un programa de tangos en la radio o en televisión,

porque soy muy tangómano y él también y además somos de esos

viejos que nos gusta y sabemos de tango, porque hay que sentirlo,

es el mejor instrumento para unir a la gente porque retrata todas

las vivencias del ser humano".

Desde hace cuatro años vive con Magdalena, su esposa chilena,

en Viña del Mar. "Siempre me gustó Viña y cuando se me fue espaciando

el trabajo por el Canal decidí quedarme aquí. Estoy disfrutando

mucho de la Quinta Región, de este mar, de este océano y además

de esa cosa calma que es caminar, pasear, dar vueltas. Ya no

hago más deporte. Se me pasaron los años de jovencito, pero camino

entre 40 y 60 cuadras por día. Camino bastante rápido, que es

lo mejor para el corazón. Conozco bastante los 123 barrios de

Viña cuando hice con la Municipalidad y el departamento de Desarrollo

Comunitario un programa que salía todas las semanas. También

he sido presentador en el Festival de Cine. La gente es muy cariñosa.

Me reconoce, me pide autógrafos, estoy feliz que así sea".

Católico, dice que al término quiere irse donde lo reciba bien

el Santo Padre. "Donde me digan, bueno, terminaste, quédate tranquilo,

no pienses más en el dinero para pagar la renta o para comer,

porque acá no lo vas a necesitar. ¿Dónde? No sé. Pienso que mis

descendientes van a tratar de llegar de donde sea, ya sea en

Uruguay o en Chile, porque así es la familia, pero antes, quiero

trabajar en radio o en televisión y hacer mis clases, porque

aún tengo mucho que entregar".

 

 

"Tengo un millón de años"

Walter Carlo Kliche Tedesco, uruguayo, descendiente de alemán

e italiana, no confiesa su edad. "Tengo un millón de años. Tengo

muchos más años de los que quisiera y menos de lo que te imaginas",

dice misterioso. Tiene un hijo chileno, Reinaldo, de 25 años,

egresado de Arquitectura y tres hijos uruguayos. El mayor es

arquitecto y constructor civil, luego, Fernando, es veterinario

y actor y su hija Ivana es médico gastroenterólogo, que vive

en Uruguay, pero estuvo becada en Japón y en el Paula Jaraquemada

de Santiago. "Creo que es lo único bueno que he hecho en mi vida.

Todo lo demás son disparates", afirma al comentar sobre su familia.

Al llegar a Chile venía precedido por un amplio quehacer en la

pantalla grande de Argentina, donde actuó en cintas como "Placer

sangriento" (1967), "Sangre de vírgenes" (1968), "Los mochileros"

(1970), "Gitano" (1970), "Embrujo de amor" (1971), "Así es Buenos

Aires" (1971) y "Destino de un capricho" (1972).

 
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