Usted está en : Portada : Crónica Viernes 17 de febrero de 2006

Queronque: 20 años después

En un día como hoy, el 17 de febrero de 1986 se produjo la peor tragedia ferroviaria de Chile: 58 muertos y 510 heridos

 

por Fabián San Martín D.

Visita del Presidente

Conocida la tragedia Augusto Pinochet y su esposa Lucia Hiriart visitaron a los heridos en los hospitales. Dispuso indemnizar a las víctimas mediante un tratamiento económico similar al que reciben los accidentados en carreteras. A partir del 25 de febrero del mismo año Ferrocarriles del estado hizo efectivo el pago de las primeras indemnizaciones. Desde un principio se habló de una falla humana.Cuatro funcionarios de Ferrocarriles fueron procesados, y su defensa se basó en las precarias condiciones en que se efectuaba la labor de coordinación. El servicio de trenes Santiago-Valparaíso dejó de funcionar tras la tragedia. Estos sólo se restablecieron en el verano de 1992 y los automotores fueron reforzados con equipos de radiocomunicación para advertir sus problemas.

 

Hoy se cumplen 20 años de la peor tragedia ferroviaria del país: Queronque. El lunes 17 de febrero de 1986 el tren expreso AES-16 que viajaba desde Valparaíso hacia la estación Mapocho chocó de frente con el automotor AES-9 Los Andes-Puerto, que iba con tres vagones. Ambos transportaban cerca de mil personas en total.

El accidente se produjo a las 19.45 horas en el sector del puente de Queronque, entre las estaciones de Peñablanca y Limache, a cuatro kilómetros de esta última, justo en el centro de una curva, cuando uno de los convoyes, el AES-9, se incrustó cinco metros en el otro, triturando a los pasajeros instalados en los asientos delanteros de ambas máquinas.

Así, murieron instantáneamente decenas de personas y los vagones que se destruyeron mutuamente quedaron convertidos en una masa de fierro con cuerpos humanos atrapados en su interior. El triste saldo final: 58 muertos y 510 heridos. El día del accidente existía una sola vía férrea para la circulación de los trenes que corrían en ambos sentidos, ya que el puente cercano al sitio del suceso estaba siendo sometido a reparaciones a raíz de un atentado terrorista perpetrado en 1985. Además habia sido afectado por los temporales.

A eso hay que sumar que el sistema de comunicaciones con quese trabajaba era de 1928 y el teléfono estaba en mal estado. El sistema de señalización eléctrica tampoco estaba funcionando y pocos días antes se habían robado los cables del teléfono interno. Todo se conjugó para que la tragedia resultara inevitable. Al rescate llegó personal de la Base Aeronaval de El Belloto, y luego, efectivos de bomberos y carabineros y equipos de Ferrocarriles del Estado.

Voluntarios de salud de Limache improvisaron en el andén de la estación un hospital de emergencia, operando precariamente con elementos facilitados por la comunidad, mientras que por los parlantes se hacían llamados a donar sangre, mientras llegaban familiares de las víctimas.

En las inmediaciones del Hospital de Limache se agolparon cerca de 80 vehículos que llevaban heridos, muchos de los cuales fueron trasladados a centros asistenciales de Limache, La Calera, Quillota, Quilpué, Peñablanca, Viña del Mar, Reñaca e incluso Valparaíso. Cuarenta heridos llegaron al Hospital Van Buren, veinte de ellos en un automotor de emergencia. En la morgue de Quillota habían ocho bolsas con restos humanos. Crónicas de la época recuerdan que el rescate de las víctimas se prolongó hasta las 11.30 horas del día siguiente, colaborando aparte del personal especializado, los peregrinos y religiosos que en ese momento se encontraban en la novena de la Virgen de las 40 Horas.

 

 
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