Usted está en : Portada : Espectáculos Sábado 28 de abril de 2007

La desconocida historia de cómo nació "La Joya del Pacífico"

EUGENIO RODRIGUEZ

En la madrugada del sábado pasado, falleció en el Hospital Eduardo Pereira el cantante popular Jorge Farías. Hacía unos veinte días el "Negrito" había tenido la caída más seria a causa de su hígado maltratado y mal alimentado. Fue la última.

No soy especialista en música popular. Me gusta sí, y bien variada, y entre mis temas preferidos está, por supuesto, "La joya del Pacífico". Hace años, un amigo escritor se propuso averiguar el origen de la canción para determinar si era cierto que había sido compuesta una noche de copas en un bar o en un prostíbulo del barrio Puerto. Como este amigo no lo hizo, me puse a investigarlo yo. Por eso conocí a Jorge Farías. Por eso conocía a los demás protagonistas, incluyendo a dos hijas y algunos nietos de Víctor Acosta.

UN DATO IMPORTANTE

Conversé por primera vez con él en diciembre de 2002, al inicio de esa investigación, y puedo decir que terminé siendo su amigo. La última vez que lo vi fue el miércoles 17, en el hospital. Estaba cansado, pero podía conversar. No lo vi muy mal y me imaginé que tendríamos Jorge Farías por un tiempo más, pero lamentablemente no fue así.

En aquella primera entrevista, aparte de muchos detalles sabrosos, me dio un dato muy importante para saber cómo y dónde había nacido el vals. Me dijo que le había escuchado la canción al peruano Eduardo "Zambo" Salas, y que después de eso la había grabado por primera vez.

En el intertanto supe que la canción había nacido como vals chileno y conocí el disco que grabó su autor, Víctor Acosta, en 1942.

Tiempo después, por una hija de éste radicada en Santiago, conocí otra grabación del tema por el autor, que resultó ser de 1941.

DOS AUTORES

Por lo que logré averiguar, los autores son dos: Víctor Acosta y Lázaro Salgado (la inscribió el primero), y la creación tuvo lugar, aunque a los porteños no nos guste, en Santiago. En el Hipódromo Chile o en un bar de sus inmediaciones. La investigación fue siempre de sorpresa en sorpresa.

¿Cuándo se había transformado "La joya del Pacífico" en un vals peruano? Lo supe cuando di, también en Santiago, con el Zambo Salas (Lima, 1924), y por éste con Carlos Reyes Orúe (Lima, 1926), el peruano que le había introducido ese aire, sin grabar la canción.

PORTEÑA BUENAMOZA

El que la grabó primero con el son limeño fue el Zambo, en 1960, para el sello Philips. Este fue el tema que le gustó a Jorge Farías cuando era un joven de alrededor de 20 años, y que grabó por primera vez en 1966, también para el sello Philips (donde ya tenía otros dos 45 singles a su haber).

Por esos días, Jorge estaba enamorado de una joven del cerro Cordillera, razón por la cual le acomodó al final un verso que decía: "Cordillera de mi ensueño, Valparaíso de mi amor"; veintidós años después, cuando volvió a grabar el tema, esta vez en un casete para el sello Star Sound, aquel amor había quedado atrás y por tanto el verso cambió a: "Cerros lindos de mi puerto, Valparaíso de mi amor".

Ignoro si de aquel romance quedaron sólo recuerdos o también el hijo que, según supe el miércoles 17 junto a su lecho de enfermo, tuvo con una "porteña buena moza" con la cual el amor no prosperó.

EN EL CERRO ALEGRE

Como es sabido, también grabó el vals para la película "Valparaíso mi amor" (1969) de Aldo Francia. Para la imagen, esto se hizo en el "Yako"; para la banda sonora, en Radio USM.

Jorge Farías Villegas había nacido el 6 de agosto de 1944 en el Cº Alegre, pero siendo muy niño sus padres se instalaron en el San Francisco, donde desarrolló toda su existencia, donde urdió sus travesuras de niño, donde nacieron sus primeros amores y donde hizo sus primeros ensayos como cantante.

Ya reconocido como tal, tocó la gloria, y quizás si ésta misma le confundió los derroteros y le complicó el futuro. También puede haber influido en sus yerros la falta de familia. Según supe, sus padres se desentendieron de él muy pronto, y ya está dicho que tampoco fructificó en amores. Nunca dejó de volver a su barrio San Francisco mientras conoció el éxito, y a él regresó cuando los tiempos ya no eran los mismos.

En estos últimos años Jorge hizo honor a su alias de "Ruiseñor de los cerros porteños", cantando en todos aquellos lugares donde se hacía un beneficio o una fiesta aniversario de un club deportivo, un centro de madres, lo que fuera. También en los restaurantes que lo acogían para ayudarle al sustento, como el "Ascensor a la Luna", de la confraternidad guachaca, el último que lo tuvo en cartelera.

Su sueño era hacer realidad la letra de su exitoso tema "Y volveré a triunfar", que cantaba con emoción. Me lo dijo él mismo, hace dos años, mientras planeaba una nueva grabación que le reabriría las puertas. Pero los tiempos no eran los mismos y las razones no eran ajenas a su voluntad.

 
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