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Martes 28 de octubre de 2008
El largo recorrido de Jorge Castro desde el cerro hasta la alcaldía
Siendo familiar directo del panzer wanderino Reinaldo Hoffman Castro, el alcalde electo se crió en el ambiente criollo de Valparaíso, por lo que hoy es reconocido como un porteño más, al cual se le trata de igual a igual

anita collao

Detrás del triunfo del domingo de Jorge Castro, quien resultó alcalde electo de Valparaíso, sin lugar a dudas vienen a la mente todos los pasos que dio este concejal de la UDI para llegar a ocupar este importante cargo edilicio.

Lo anterior debido a que Jorge Castro, a diferencia de muchos políticos, no tiene la carrera tradicional de la politiquería (donde abundan los "hijos de" o "amigos de"), sino más bien una larga historia humana que data desde que se crió en el cerro Santa Elena, jugando a la pelota.

De hecho, sus primeros pasos para lucirse los dio chuteando un balón de fútbol.

Siendo familiar directo del panzer wanderino Reinaldo Hoffman Castro, el edil porteño se las jugó por ser un futbolista profesional.

Las pichangas de cada domingo en los cerros porteños eran una actividad obligatoria en su vida. Sin embargo, al poco tiempo constató que el fútbol no sería su nicho laboral.

Estudió en la Escuela Nº44 Santa Elena y luego en la Escuela España; la enseñanza media la cursó en lo que es actualmente el imponente Liceo Pedro Montt, del cerro Cárcel.

Estudió Comercio Exterior y paralelamente se dio cuenta de que tenía el carisma y la actitud vocacional de comunicador social.

Sus pioneros pasos por el fútbol lo llevaron a trabajar en el municipio porteño, en los tiempos del ex alcalde Francisco Bartolucci, para luego apoyar activamente el área de desarrollo social.

Con el tiempo, se fue destacando como un servidor público con vocación social y, aún cuando militaba en la UDI, ya se le reconocía como un funcionario eficiente, independiente y con empatía social.

PARTIÓ CON URENDA

Los primeros pasos en la política electoral, de vuelta a la democracia, fueron con el ex senador Beltrán Urenda, ya que Jorge Castro fue acogido como un ahijado.

"Eran uña y mugre y hoy podrían seguir siéndolo, pero don Beltrán le dio rienda suelta para que se desarrollara porque sabía que bajo su alero no podría destacar", dijeron los más cercanos a ambas personalidades.

Castro siempre fue un activo operador social en los cerros, por lo que con el tiempo se hizo indispensable para la UDI, en tiempos de campaña electoral.

PRIMERA CANDIDATURA

En 1992 se le dio la opción de ser candidato a alcalde por Valparaíso, compitiendo con el entonces jefe comunal Hernán Pinto (DC).

En esa época, Pinto ya era un caudillo imponente a nivel político y social, por cuanto en los tiempos del gobierno militar se había ganado el cariño de la ciudadanía, sacando a muchos detenidos que se enfrentaron a la administración de Pinochet.

Durante los años siguientes, Castro perdió tres veces ante Hernán Pinto, pero a cambio obtuvo la primera mayoría en votación de concejales.

"¿Por qué?", se preguntaban muchos. Y la respuesta era que Jorge Castro representaba más que a la UDI. "Jorge es una persona amistosa que se ha llevado bien con todos los sectores políticos, salvo cuando llegó Cornejo y lo empezó a tratar mal", expresaron en el comando político de Castro.

Cuando Hernán Pinto dejó el año 2004 la alcaldía de Valparaíso y presentó a Aldo Cornejo como su sucesor en las elecciones, Castro se propuso ir a las urnas con él, por cuanto sabía que en carisma y afecto ciudadano podía ganarle.

No obstante, la Alianza, y particularmente la UDI, su partido, le jugaron chueco y eligieron a Joaquín Godoy, el hijo de la ex diputada Carmen Ibáñez, para competir con Cornejo.

En esa ocasión ganó Aldo Cornejo y Joaquín Godoy después postuló a diputado y resultó electo.

SU ÚLTIMA BATALLA

El año pasado, cuando comenzó la elección de la figura política que competiría con Aldo Cornejo a la reelección, Jorge Castro nuevamente se impuso y esta vez la colectividad en Valparaíso cerró filas en torno a él. La jerarquía del partido en Santiago no le negó el apoyo, por cuanto las encuestas que se hicieron en torno a quien podría ganarle a Cornejo daban a Castro como seguro triunfador.

"Castro era el porteño del cerro, querido y cercano, en contraste con un Aldo Cornejo distante y que siempre demostró no estar contento en su cargo, ya que hasta estaba dispuesto a irse de Ministro de Interior y tampoco le resultó", se explicó en la UDI.

El domingo, cuando se realizaron las elecciones, muchos temían que podría perder pero hubo otros estaban seguros de su triunfo.

Jorge Castro, por su parte, nunca dudó que ganaría, pues siempre dijo que "hice campaña desde que asumí ser un servidor público y logré que la ciudadanía me conociera de verdad. Hoy veo la cosecha de mi trabajo y me doy cuenta que la gente me valoró pues solo soy un porteño más de cerro que quiere hacer bien las cosas por Valparaíso".