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Martes 7 de abril de 2009
Acuarelas y grabados

La técnica de la acuarela tiene muy pocos cultores, al menos en su forma original, que es pintura soluble al agua aplicada sobre papel seco o húmedo.

Experimentos que tienen como base la acuarela se han visto bastante en exposiciones y concursos como la Bienal de Acuarela de Viña del Mar. Sin embargo, tal como se ha apreciado en varias versiones de esa bienal, el nivel en general es bajísimo.

Entre los cultores de la acuarela en la actualidad se sitúan dos nombres de figuración nacional. Ellos son Hardy Wistuba y Manuel Gómez-Hassan.

En el marco regional está el nombre de Víctor Hugo Arévalo, quien, con motivo de sus cuarenta y cinco años de pintor, realiza una muestra en la Sala Viña del Mar.

Este profesor eligió el arte como su tarea más importante, dedicándose básicamente al paisaje y en general a los temas relacionados con la naturaleza. En la sala viñamarina su exposición es abundante en temas relacionados fundamentalmente con el paisaje del sur.

Caletas, ríos, bosques, especialmente de Chiloé y otros lugares, como los ríos Calle-Calle y Valdivia, se reflejan en sus obras. Sus trabajos son eminentemente figurativos y descriptivos. La soltura de sus trazos y la libre composición dinamizan sus acuarelas. Ello sin dejar de lado la temática porteña, especialmente vistas desde los cerros. También incursiona en los bodegones denominados comúnmente naturalezas muertas y en obras de carácter intimista.

La muestra es de gran envergadura donde prima la abundancia de obras, pero es el paisaje el dominante en la mayoría de sus trabajos. Algunos son variaciones de un mismo lugar expresados con naturalidad. Sin embargo, destacan algunas acuarelas donde cierta gama gris tiende a predominar. Esos son de una línea más moderna y sugerentes por la unión de grises, blancos y tonos azulados.

Las acuarelas de Víctor Hugo Arévalo son marcadamente naturalistas y sin desbordes técnicos. Es fiel a una tradición y a una técnica, pero que no tiende a innovaciones. Ni conceptuales ni formales. Seguro de su oficio y de los muchos seguidores de sus trabajos no se arriesga a salirse del marco figurativo aunque ello le signifique ceñirse a la tradición.

GRABADOS

En la Antesala de la misma corporación se presenta la joven grabadora Tamara Valdovino. Su muestra se denomina "Árboles que dejan huellas" y consiste en una quincena de obras donde el común denominador es la naturaleza expresada por medio de imágenes de árboles, troncos y raíces. Sus trabajos constituyen un tributo a la naturaleza y al árbol como acompañante del ser humano, aunque éste no suele ser respetuoso y cuidadoso con la naturaleza.

Sus obras son sencillas y de formatos pequeños. Son las huellas de la naturaleza arbórea trasladadas al papel, que es un producto derivado de la madera y que la artista emplea como soporte. Los árboles con su configuración de raíces, troncos y ramas, con o sin follajes quedan incorporados al grabado de esta artista que demuestra no sólo habilidad técnica sino que una profunda sensibilidad, lo que queda demostrado con la rigurosidad del oficio y el delicado tratamiento de sus grabados.

No necesita de elementos superfluos ni de efectismos, tampoco rebuscar explicaciones. Lo de ella es simplemente el traslado al papel de una visión y un afecto por la naturaleza y sobre todo el mérito de encontrar una temática que interpreta sus sentimientos. Técnicamente y por su propuesta, Tamara Valdovino es una grabadora con proyecciones.