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Lunes 22 de junio de 2009
Mejor... imposible: René Meléndez

Fernando Lara F.

"En Pedro de Valdivia hay un joven centrodelantero que llamó la atención de los jugadores de Audax Italiano que anduvieron en gira por allá. Pero resulta que cuando llegaron los capitalinos, ya los habían madrugado los de Everton. Y Meléndez, que así se llama el crack del mineral, ya era jugador oro y cielo".

Esa fue la primera noticia que se conoció sobre René Orlando Meléndez Brito, y la publicó la desaparecida revista Estadio el 24 de enero de 1948.

Comenzaba a escribirse la historia de una leyenda en la vida de Everton y de la Selección Chilena, donde estuvo una década.

PRIMEROS TROTES Y DEBUT EN VIÑA

Había nacido en María Elena el 29 de diciembre de 1928 y hasta las 16 años paseó su calidad futbolística por el norte.

Su venida a Viña del Mar se produjo gracias a la gestión personal de un capitán de Ejército.

Vistió la oro y cielo por primera vez en una cancha de 8 Norte en noviembre de 1947. Su carta de presentación no pudo ser más elocuente: Anotó 4 goles en ese partido en cancha de tierra y ante el club Ranking del fútbol amateur.

Pese a que Meléndez estaba en condiciones de jugar "ya mismo", debió aguardar hasta 1948 para ingresar al profesionalismo porque estaban cerradas las inscripciones.

¡Por fin se produjo su debut! Los evertonianos ya sabían de las cualidades de este joven nortino y acudieron en masa a observarle. René no defraudó. En los dos primeros partidos anotó 4 goles, dos de ellos a Magallanes en la victoria en Viña por dos a uno, y los restantes a un cuadro en Santiago.

GENEROSO

Sería el comienzo de un astro que se convertiría en el primer goleador del fútbol chileno perteneciente a un cuadro provinciano y, como si fuera poco, integrante del primer club alejado del Mapocho que realizaba la gracia de ser campeón con Everton en 1950.

Quienes tuvieron la oportunidad de jugar junto a Meléndez, coinciden en señalar que no era de aquellos goleadores que por ambición personal disparaban al arco todo lo que les llegaba. Por el contrario, su objetivo siempre en la cancha era repartir juego para que otros -los mejor ubicados- anidaran el balón en la red. Entonces, cuando sus compañeros no podían, Meléndez cargaba con toda la responsabilidad, se echaba el equipo al hombro hasta conseguir los tantos que requería Everton para vencer.

GOL HISTÓRICO

El gol que quedó grabado a fuego en Meléndez, fue el tanto que permitió a Everton ganar el primer título en 1950.

Más de 45 mil personas repletaban el Estadio Nacional para la definición entre Unión Española y los viñamarinos.

En el texto "Historia de los Campeones" de Edgardo Marín, se consigan los minutos finales de la definición del título.

"Había que ser testigo de este partido extra de definición por el título entre Everton y Unión Española. Los noventa minutos terminan empatados en blanco. Se juega el minuto 13 del primer tiempo del alargue... Ponce toma en terreno hispano un rechazo de Biondi. Ibáñez y Miranda están adelantados. Ponce da para Lourido y éste envía para Meléndez. Las jugadas son rápidas y ajustadas. El pase para el centrodelantero es preciso y éste se encuentra libre de rivales para emprender la marcha hacia el arco. El portero hispano Hernán Fernández salió del arco, Meléndez detiene bruscamente su marcha, y en un alarde de su celebrada pericia, sortea al golero y entra con la pelota en el arco. Se sabía que el que hiciera el gol ganaba el partido. No podía haber réplica. Ganó Everton. Y toda Viña se vació en la estación para recibir el carro triunfal que traía a los campeones".

EL RESERVADO

Al término del encuentro, Meléndez no volvió a Viña con el resto del plantel campeón. Había terminado muy golpeado y sólo quería descansar. Además que por su carácter, bien poco mediático -diríamos hoy-, prefirió viajar con dirigentes en un auto con deseos de llegar cuanto antes a su hogar.

Al arribar a Viña, la gente le descubrió en el auto y los hinchas le rodearon del inmenso afecto. El mismo cariño que le prodigaron cuando después de tantos años alejado del fútbol en su taxi del paradero Casino, se daba tiempo para repetir una y mil veces aquellas jugadas que se convirtieron en las dos primeras estrellas en los años 50 y 52.

GENIO Y FIGURA

En cierta oportunidad, en que en los '90 observaba una práctica de los niños de Everton en Sausalito, el ex jugador Rodolfo Leal le pidió a Meléndez que por favor la explicara a los niños, cómo se debía atacar un balón para jugarlo de inmediato o retroceder para iniciar una jugada.

"René en segundos dio una demostración magistral. Era el Meléndez campeón y seleccionado chileno. Una escena que dejó a los niños que le observaron asombrados y a mi bastante emocionado. Habían pasados tantos años y el crack ahí estaba presente en él. Imposible olvidarle".