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Lunes 20 de julio de 2009
El glorioso pasado del barrio Recreo
Se trata de 21 reproducciones del siglo XX que muestran el otrora balneario, fundando por Teodoro Lowey

priscilla barrera

Contar a través de las fotografías cómo se fue desarrollando uno de los balnearios más importantes que haya tenido la Ciudad Jardín, fue el objetivo que se planteó el Archivo Histórico de la municipalidad de Viña del Mar, con la exposición "El Recreo y su balneario", abierta al público en el Castillo Wulff desde el pasado 7 de julio.

Se trata de veintiún imágenes en blanco y negro y a color de principio del siglo XX, en las que es posible observar antiguos espacios tradicionales del barrio de El Recreo, y las que también rinden tributo al alemán Teodoro Lowey, fundador de uno de los sectores más emblemáticos de la Ciudad Jardín.

BLANCO Y NEGRO

Imágenes en blanco y negro muestran cómo fue naciendo el tradicional barrio, el que comenzó a poblarse en sus inicios en la parte alta, alrededor del camino público a Valparaíso que corresponde actualmente a las avenidas Diego Portales y Camino Real.

"La mayoría de los propietarios eran comerciantes, aunque cerca de Caleta Abarca se instalaron principalmente trabajadores de la industria Lever, Murphy y Cía., ubicada en la actual playa de ese sector", se lee al recorrer la instalación.

El camino plano nace medio siglo después que la línea del ferrocarril. La construcción de este camino fue uno de los primeros impulsos para la habitación del sector bajo de El Recreo, e incentivó el aprovechamiento de su costa para la edificación del balneario en el sector que ve la luz recién en 1910.

"Fue el segundo establecimiento de su tipo después de Miramar (1888). Surgió por la iniciativa de dos vecinos e inversionistas del sector, los señores Luis Barros Borgoño y Alfredo Azancot. El proyecto original consistió en el relleno de uno arrecifes junto a la playa y la construcción de una modesta edificación de madera para el paseo y los baños de mar", señala la muestra.

El 10 de octubre de 1930, y como parte de la renovación de la infraestructura de la nueva ciudad-balneario, se edificó un piscina en la costa, además de un molo de defensa para el recinto. Desde entonces fue tal vez el principal ícono del balneario.

Pese a su extinción, en la década de 1980, muchos viñamarinos son los que recuerdan la piscina cada vez que pasan cerca de la actual estación de Recreo, donde aún se aprecian sus últimos vestigios.