sábado 05 de junio de 2004

Ingenios que burlan la seguridad

Un inocente bastón puede esconder un estoque.

Celulares, bastones, cepillos y hasta tarjetas de créditos, son sólo algunos de los artilugios que son utilizados para encubrir armas blancas y explosivos, con el fin de evadir las estrictas normas que rigen hoy en aeropuertos y edificios, tras la sicosis de los atentados del 11 de septiembre

 

 

 

Por Adita González M.

 

El tema de la seguridad es en la actualidad un tema prioritario para la ciudadanía. El poder salir de la casa, tomar un taxi o ir a comprar sin temor a ser asaltado, es un derecho que las personas no están dispuestas a perder.

Sin embargo, a medida que pasa el tiempo, pareciera que los efectos son contrarios; pese a todos los avances en tecnología y, por ende, también en seguridad, los asaltantes se han vuelto cada vez más sofisticados para realizar sus atraques.

Pareciera que ninguna medida de seguridad es garantía contra ellos. Un ejemplo de lo anterior es lo realizado por un periodista británico, que burló la seguridad de un aeropuerto y subió a un avión con un cuchillo de 23 centímetros, a menos de un mes de los atentados del 11 de septiembre.

Y es que el ingenio del hombre, que ha servido para crear grandes avances para la humanidad, también ha sido usado para inventar armas más novedosas y disimularlas a tal punto, que incluso una inofensiva peineta puede ocultar un mortífero cuchillo.

A tanto ha llegado el desarrollo de estos ingenios camuflados, que el Departamento de Seguridad Interna de Estados Unidos emitió una advertencia para los aeropuertos, aerolíneas, inspectores de seguridad federales y autoridades locales, alertándolos sobre la posibilidad de que artículos electrónicos como llaveros de automóviles con controles remotos, marcas y modelos específicos de teléfonos celulares y cámaras de video, pueden ser armas encubiertas.

Y no lo habrían descubierto nunca si no fuera porque unos funcionarios de seguridad interna, en una redada a unos escondites en el exterior del grupo terrorista Al Qaeda, descubrieron que ellos modificaban artículos electrónicos para ocultar armas pequeñas o explosivos. Por ejemplo, el flash de una cámara era modificado para convertirse o llevar una pistola paralizadora.

 

Armas camufladas

 

A continuación, les enumeramos sólo algunas de las armas que son camufladas y, aunque suene extraño, son fabricadas en su mayoría por el mismo país que tanto trata de resguardar su seguridad: Estados Unidos.

Antes, al toparse con una persona usando un bastón, había que tenerle respeto, si era necesario ofrecerle ayuda y si subía a un avión, lo más probable era que lograse una atención especial o un asiento más cómodo en primera clase. Pero hoy, habría que pensarlo dos veces, porque a un bastón corriente modificado se le puede quitar y desenfundar una parte de la vara, para dejar una lámina de cuchillo unida al mango. El bastón se fabrica en Estados Unidos.

Los artículos de belleza, esos que se llevan casi siempre en el bolso de manos, mayoritariamente por mujeres, también pueden transformarse en un arma letal. Por ejemplo, la cabeza del cepillo de peinar, de plástico, se puede quitar y destapar una cuchilla de plástico. Este artefacto es diseñado y distribuido en Taiwán.

También un lápiz labial puede ocultar un cuchillo. Al girar el tubo, hecho de plástico, aparece una delgada lámina de metal que no es otra cosa que un cuchillo con punta y filo. Este dispositivo también se fabrica en Taiwán.

La colección de armas encubiertas que publicó el FBI incluye además una variedad de cortaplumas que caben fácilmente en un bolsillo de una camisa y que simulan ser lápices de bolsillo.

También Estados Unidos elabora un anillo mortal. Un cuchillo de metal se acopla a un anillo, que suele utilizarse para cortar cuerdas en paquetes o tiras de heno.

Otro artefacto de uso común, modificado por fabricantes norteamericanos para ser letal, es la “tarjeta de crédito de titanio”, que es un trozo de metal afilado del tamaño de una tarjeta de crédito, que cabe dentro de la billetera. Fueron diseñadas para ser lanzadas contra blanco elegido. La colección del FBI también incluye tarjetas de metal que parecen barajas de naipes comunes.

Entre los otros artefactos que ocultan armas, figuran un llavero plástico que contiene una lámina de cuchillo del metal y una llave de metal de la cual se desdobla una cuchilla, es decir, una cortaplumas muy bien camuflada.

 

“Seguridad”

 

Las máquinas de rayos X empleadas en los aeropuertos o para ingresar a edificios importantes, como el Congreso o el Pentágono, no pueden identificar explosivos. Por esta razón, y a partir de los atentados del 11 de septiembre, es que los inspectores se han visto obligados a tomar muestras de artefactos electrónicos para buscar residuos de explosivos o someter los artículos potencialmente sospechosos a análisis en las máquinas de CTX, más complejas y poderosas, que son usadas para inspeccionar las maletas enviadas al sector de cargo de los aviones.

Sin embargo, y pese a todas estas medidas, siempre se logra vulnerar la seguridad. El 7 de octubre de 2001, menos de un mes después del atentado a las Torres Gemelas, un periodista del diario The Sunday Telegraph consiguió entrar con un cuchillo de 23 centímetros en un avión de la British Airways que efectuaba el vuelo intercontinental entre Gatwick (Inglaterra) y Orlando (Estados Unidos).

A pesar de las medidas de seguridad extras adoptadas en los aeropuertos desde los atentados suicidas en Estados Unidos, cometidos por piratas aéreos armados con cuchillos, el periodista pudo pasar los controles y subir en el avión sin que su arma fuera detectado por los rayos X.

Pero no sólo logró filtrar el cuchillo, sino que además el mismo periodista pudo disimular una serie de otros instrumentos prohibidos como un par de tijeras, una lima de uñas y una pinza de depilar al subir en un avión de Air France que iba a despegar del aeropuerto londinense de Heathrow rumbo a Miami.

 

Soluciones

 

El año pasado, un grupo de ingenieros del Pacific Northwest National Laboratory desarrolló una tecnología que permite identificar rápidamente armas escondidas, explosivos o contrabando, a través de la ropa, cosa que los actuales detectores no hacen.

El sistema, que utiliza ondas milimétricas para generar imágenes holográficas, es también sensible al plástico, la cerámica y otros materiales no metálicos, que pueden convertirse en armas peligrosas.

Sus inventores creen que podrá utilizarse para muchas aplicaciones de seguridad, como revisar las pertenencias de los pasajeros que deseen embarcar en un aeropuerto.

El sistema de captación de imágenes holográficas es muy diferente a otros que dependen de detectores de metales o rayos-X, ya que, por ejemplo, los detectores de metales no pueden delatar armas de plástico o de cerámica, explosivos plásticos u otro tipo de contrabando no metálico. Por otro lado, los rayos-X someten a las personas a una radiación ionizante potencialmente dañina.

Los ingenieros piensan que este aparato podría colocarse en las entradas de lugares de tráfico masivo, como aeropuertos, estaciones de metro y tren, fronteras, instalaciones gubernamentales como bases militares, juzgados, cárceles, embajadas, como también en estadios de deportes, museos, auditorios y ciertos edificios comerciales, ya que últimamente han sido precisamente estos lugares elegidos como objetivos de ataques terroristas, de modo que la seguridad debe extremarse en ellos.

La tecnología fue ideada para detectar objetos que algunas personas intentasen introducir "a la mala" a un recinto. Sin embargo, este aparto podría servir también para lo contrario, es decir, para descubrir a individuos que han robado algo y pretendan sacarlo al exterior, muy útil para las grandes tiendas y supermercados.

El aspecto del aparato es parecido al de un detector de metales. Proyecta radio-ondas de baja potencia y frecuencia ultra-alta sobre la persona que se desee investigar. Son capaces de penetrar a través de la ropa y de rebotar en el cuerpo del individuo o en los objetos que lleve encima.

Un sensor captura las ondas reflejadas y envía la información a un ordenador, donde se procesa para obtener una imagen tridimensional y en alta resolución. Un operador entrenado podrá entonces detectar en ella la presencia de cualquier material sospechoso.

La tecnología ya se encuentra plenamente operativa y la licencia fue adquirida por la empresa Safe View y ya se encuentra en uso en algunas partes.

Volver

La Estrella de Valparaíso
Teléfonos Contactos

Esmeralda 1002, Valparaíso, Chile
Teléfonos:
(56 32) 264230 - 264231



05/06/2004