viernes 13 de febrero de 2004

Angel Parra: "La gente tiene la memoria intacta"

Por René Cevasco M.

 

Ángel Parra está de visita en Chile, y tras algunas reconfortantes presentaciones en el sur del país, el importante cantautor presentará su obra "Pisagua" junto al grupo Ventiscka, de La Pintana, tanto en Viña del Mar como en Valparaíso.

La pieza que narra los días de la persecución política que vivieron los comunistas bajo el gobierno del radical Gabriel González Videla, será interpretada hoy en el Teatro Municipal de la Ciudad Jardín, y mañana en el Teatro Mauri, ubicado detrás de La Sebastiana, la residencia del poeta Pablo Neruda.

Coincidencia o no, Ángel Parra también anuncia que para julio próximo estrenará "Sólo el amor", obra inspirada en los versos de los "20 poemas de amor y una canción desesperada", del desaparecido premio Nobel nacional, de quien este año se conmemora el centenario de su natalicio.

Así, Parra deja de lado las reediciones como la mencionada "Pisagua", para tomar parte en las celebraciones que recordarán la vida y obra de Neruda, "bajando al poeta del Olimpo", en canciones bailables y directas para la gente común.

Además, el creador recordó los días del hippismo, en donde junto a Víctor Jara, se abrieron al ámbito del rock, produciendo y colaborando con Los Blops, como también la marcha por Vietnam entre Valparaíso y Santiago, en donde la frase "haz el amor y no la guerra", cobró sentido para nuestra conservadora sociedad.

-Háblenos más sobre el grupo Ventiscka...

-El grupo Ventiscka mantiene una colaboración conmigo bastante estrecha desde hace seis años. Son jóvenes músicos de La Pintana. Esta colaboración ha llegado a tal punto, que vinieron en septiembre del año pasado, a tocar conmigo en París. Hemos montado una obra que escribí hace muchos años, llamada "Pisagua", basada en la novela "Pisagua, la semilla en la arena", de Volodia Teitelboim.

-Tiene que ver con hechos ocurridos en la época del presidente González Videla y no con lo que pasó después del "73...

-Exactamente, es la Pisagua de 1947. Es una obra que escribí en 1973 y el disco salió en agosto, así que imagínese.

-Ese material fue reeditado hace poco...

-El disco salió reeditado por Warner Music hace cuatro o cinco meses, junto con un documento de música de presos políticos de Chacabuco. Más que nada, ahora quería venir para cantar, como lo acabo de hacer en Puerto Montt y en Renaico. Es realmente maravilloso ver cómo la gente tiene la memoria intacta, ya que se saben todas mis canciones, las de mi madre y las de Víctor Jara. Son momentos de mucha emoción y alegría.

 

Neruda de Chile

 

-¿Está estrenando un disco nuevo? ¿Realizará más reediciones?

-He parado un poco con las reediciones. Tengo como 15 discos de los '60, que en realidad no quiero sacar. En julio vendré a presentar "Sólo el amor", que es un trabajo sobre los "20 poemas de amor". Trabajé junto a Pablo e hicimos juntos en 1966 el disco "Arte de pájaros". Entonces, esa amistad con la que me privilegió, al darme sus poemas y trabajar conmigo, al haber tanta diferencia de edad, significó mucho para mí. La formación musical para estos textos de amo, es muy latina e incluye trompeta, contrabajo, cuarteto de cuerdas y muchas percusiones latinas. Son temas bailables prácticamente. La idea es hacer un acercamiento al poeta, porque esos poemas datan de 1924, y llevarlo al mundo popular para bajarlo del Olimpo.

-El año pasado hubo una fuerte reflexión sobre lo ocurrido hace tres décadas; además, se rescataron muchos discos perdidos. ¿Cree que esto ha servido para que la juventud asimile mejor aquel contexto histórico?

-Me da la impresión de que sí. Me da la impresión que de ese caudal de información que hubo el año pasado ha sido positivo, porque son hechos históricos que no hay que perder de vista. Estamos hablando de otro Chile, que no es el de los malls y el consumo. Entonces la juventud se interesa mucho por esos fenómenos, así como ahora se está interesando mucho por el centenario de Neruda, que son hechos de mayor importancia que la programación de televisión. Son hechos que quedan en el tiempo. Cuando hablamos del centenario de Neruda, hay que pensar que en los años '50 no había televisión y había muy pocas radios. Eran pocos medios, entonces la palabra, la poesía y la música, tenían un valor bastante más grande que el de hoy. También me da la impresión que la gente joven tiene muchos deseos de conocer su historia y sus propios valores, tanto literarios como musicales.

 

 

 

Apertura al hippismo

 

-Hace un tiempo encontré en la feria el vinilo de "Las canciones funcionales" y llamaba mucho la atención los colores fuertes del diseño de la portada...

-Era una época, desde el punto de vista de la diagramación y las maquetas, inspirada en la cultura hippie, si se quiere. Había todo un colorido que era un poco representativo de lo que era la imaginería de la juventud de entonces...

-Ahora viene de regreso la cultura hippie, gracias a los medios, y hay todo un debate sobre si hubo un aporte real de esta visión de la vida. ¿Cómo ve este asunto con la distancia del tiempo?

-Con la distancia del tiempo, creo que la generación hippie de la época hizo muy bien lo que hizo. Es decir, lo esencial era la paz y no la guerra. No olvidemos que de trasfondo estaba la guerra en Vietnam, y en esto mismo, los hippies se juntaron con jóvenes más políticos y se hizo la marcha por Vietnam desde Valparaíso a Santiago y caminando pueblo por pueblo. Creo que fue una época buena, pero no digo que aquí hubo filósofos de esa teoría. Sin embargo, el hecho de decir "haga el amor y no la guerra", ya era formidable.

-¿Y la parte musical, cuando aparecen grupos como Los Jaivas?

-La parte musical me parece bastante buena, porque aparecen Los Blops, Los Vidrios Quebrados y una cantidad de grupo que se inspiraban un poco en esta filosofía de vida comunitaria. Era un rechazo a la sociedad que se proponía en esa época, que era guerrera por la influencia de Estados Unidos. Era una respuesta, decirles no, nosotros también queremos vivir en paz, como los jóvenes norteamericanos o los europeos.

-En ese sentido apostó por Los Blops y los produjo para el sello "La peña de los Parra".

-Exactamente. Creo haber hecho dos discos con ellos y es más, les regalé los masters hace poco tiempo.

-Sin embargo, entonces hubo muchos músicos que no tenían ninguna onda con el rock, y lo consideraban un subproducto del imperialismo. ¿Cómo llegaste a una apertura con esa música?

-Había gente muy cerrada. Pero te digo que a la Violeta le encantaba "Yesterday" y nosotros escuchábamos música clásica y música de otros países. Cuando mi mamá volvió de Europa, estaba cantando en polaco, hebreo y francés. Entonces, teníamos una apertura muy grande. Escuchábamos canciones del sur de Chile, que ella traía, o íbamos con ella a buscarlas y escuchábamos música del norte, entonces nunca fuimos cerrados y siempre fuimos abiertos a todo. Es así como yo también canto en el disco "El volar de las palomas" y los muchachos me acompañan en "Canciones de la patria nueva", en "Sol, volantín y bandera" y acompañaron a Víctor Jara también. Nosotros con Víctor teníamos particularmente una apertura muy grande a ese tipo de música que sabíamos que venía y que tenía su espacio, así como teníamos el nuestro. Era una cuestión abiertamente libertaria dejarle su espacio a cada uno.


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13/02/2004