Año 82 - Nro. 23.864 - Jueves 31 de Enero de 2002

Velódromo y Estadio Valparaíso: Entre las ruinas y el abandono

Las graderías del estadio también necesitan una refacción urgente. El costo bordea los 463 millones de pesos.

El enojo del alcalde

El alcalde de Valparaíso Hernán Pinto se mostró molesto por las promesas de personeros capitalinos de Chiledeportes, quienes desconocían, al parecer, los reales mejoramientos que requiere el estadio municipal porteño.

Al respecto, el jefe comunal consideró "extrañas" las declaraciones del jefe de gabinete de Chiledeportes, Vladen Canales. Este último indicó que el organismo deportivo estatal está interesado en contribuir para que "Valparaíso tenga un estadio como se merecen los porteños, pero aún falta mucho para dar curso a la idea".

El edil porteño respondió a estos dichos afirmando que existe una remenda descoordinación de los sectores públicos, "ya que el Presidente de la República ya había aprobado esta iniciativa".

El proyecto suscrito en conjunto con las autoridades del deporte regionales ya fue entregado en la subsecretaría de desarrollo vecinal con un costo de $ 450 millones para esta etapa de las obras.

Los proyectos son dos, explicó Pinto: "Cerca de $ 140 millones están destinados al cambio de las cuatro torres de iluminación, el cambio de las parrillas y el mejoramiento de las rejas olímpicas del estadio. Con un equipo que incursiona en la justa continental y con la tendencia cada vez más marcada de ajustar los eventos deportivos al horario de la televisión, resulta de primer orden tener una iluminación de carácter óptimo".

Pinto también apuntó a la ampliación de la tribuna que colinda con la elipse "Alejo Barrios" para lograr una capacidad de hasta 25 mil personas. Solo faltaría la autorización de la Subsecretaría de Desarrollo Regional para poder llamar a inicio las obras. "Esperamos que dentro del primer semestre de este año, podamos reencontrarnos con un estadio municipal absolutamente restaurado y remodelado", declaró el alcalde porteño.

Dos de los recintos más emblemáticos del principal puerto de Chile, presentan un estado calamitoso, indigno para la práctica deportiva de alta competencia

 

 

por Rodrigo Martínez Espinoza

 

El estadio de Playa Ancha, sede del fervor porteño que la gente de Valparíso tiene por el club "caturro", parece haber completado su ciclo operativo. Una refacción cosmética no parece ser suficiente para transformarlo en recinto de alta competencia. Ni siquiera fue aceptado por la FIFA como sede para Copa Libertadores.

La inutilidad de sus oxidadas torres de iluminación, que se yerguen como gigantes observadores, son el símbolo de la desidia de las autoridades regionales y deportivas. También hay murallas que amenazan con desplomarse en cualquier momento. La solución momentánea: vallas (las mismas que utilizan los atletas para la práctica de 110 metros con obstáculos) para impedir que los espectadores se ubiquen en ese sector. El marcador tampoco cumple con las exigencias para los encuentros continentales. El sector que alberga a la prensa ni siquiera contempla instalaciones para los profesionales que deberían cubrir una fiesta como la Libertadores.

 

EL OTRO ENFERMO

 

El velódromo Roberto Parra en tanto es el que presenta más síntomas de esta enfermedad llamada postergación, ya que fácilmente se perciben las huellas del descuido traducido en el acopio de una serie de materiales que nada tienen que ver con la actividad deportiva.

Ripio, tablones, estructuras metálicas y otros elementos, desvirtúan la razón de ser del velódromo, que por las condiciones de la pista y su color gris opaco, hacen añorar las glorias de la actividad pedalera en la zona. Un extraño cementerio de carretillas se puede observar a un extremo y unos pálidos y melancólicos logos de Valparaíso y Digeder.

La Municipalidad de Valparaíso redestinó este lugar para ser sede de uno de los programas para la generación de empleo regional. En el lugar, Juan Peralta, uno de los jefes de obra, reconoció que la pista está en malas condiciones y que desconoce quiénes son los que practican deporte cuando no hay obras. En el velódromo las cuadrillas de trabajadores sólo desarrollan labores laterales. Están levantando un muro cercano al sector de la piscina. Sólo la esporádica concurrencia de uno que otro deportista amateur recuerda que este lugar es un velódromo y no la bodega de una empresa constructora.

 

REVISANDO EL PROBLEMA

 

En otro frente del conflicto, el actual coordinador de Chiledeportes-5ª región, Renán Valdebenito, lamenta la condición en la que se encuentran estos recintos emblemáticos del deporte local. Por su significado pretérito y por la connotación actual, "son recintos que deben enfrentarse a un proceso de refacción y remodelación" enfatizó. Chiledeportes, que ya habría iniciado gestiones en conjunto con el municipio, abordaría la construcción de graderías de hormigón con capacidad para 7 mil personas, nuevos baños en graderías nuevas y un muro de cierre perimetral en las obras nuevas. Estas obras, consideradas "prioritarias", cuestanb $ 463 millones.

Situación costo tendría arreglar el velódromo. La visita de un técnico colombiano hace un par de meses, arrojó un presupuesto tentativo para lo que significaría recomponer la pista ciclística de de Playa Ancha. "Estos son proyectos que requieren inversiones fuertes", subrayó el director regional del deporte.

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