Año 83 - Nro. 24.436 - Lunes 22 de Diciembre de 2003

La otra cara de Yuri Fernández

Yuri Fernández junto a su esposa Soledad Andrade, su compañera desde hace 10 años. Amor y comprensión son las fortalezas de esta pareja de penquistas arraigados en nuestra región costera.

El técnico de Wanderers mostró su "lado humano", su entorno familiar más querido, su gusto por Pink Floyd y Quilapayún, las comidas agridulces y una escondida pasión que mantiene desde joven: Las motocicletas

 

"Me gustaba Pink Floyd con Syd Barret, pero prefiero la época en que Roger Waters asumió el liderazgo del grupo. Me gustan todos los discos. ¿Otra música? Quilapayún, con sus memorables temas como "La Muralla" o "La Cantata Santa María". También, me gusta la música andina con zampoñas, el neo-folclore. Leo poco, soy más bien de ver imágenes. Veo mucha televisión y ahora que estoy más familiarizado con la computación, trato de interiorizarme más con internet".

Conceptos iniciales de Yuri Fernández, quien por primera vez desde su permanencia en la zona, se dio tiempo para hablar de sus otras pasiones, aparte del fútbol: La música, la televisión, sus curiosos gustos culinarios y por sobre todo, su apego a su familia.

Y es que este hijo de profesor normalista -Valerio- y enfermera -Lilian Celedón-, el menor de tres hermanos (Ingrid y Vladimir), siempre se mostró algo reacio a mostrar su intimidad, no por una cuestión de falsa modestia o egoísmo, sino por mantenerse fiel a sus férreas convicciones como profesional del fútbol: "Lo mío es el trabajo, y mientras más anónimo, mejor. Nunca me gusta hablar de mi mismo, ni de ponderar mis éxitos, porque siempre estoy aprendiendo algo nuevo. No soy de querer salir en televisión, ni en las primeras planas. Y cuando lo hago, me gusta hacerlo por lo que pueda lograr en una cancha de fútbol", sostiene el oriundo de Chillán, quien, por única vez, hizo una excepción a la regla para abrir su entorno más íntimo.

EL IMPAGABLE

APOYO FAMILIAR

La familia del técnico caturro la componen Soledad Andrade, secretaria de relaciones públicas de una empresa vinculada al área naviera, y sus hijos Satcha Alexandra (10 años), Sharon Nikole (7) y Marx Lenin, el "conchito" (5) del grupo.

Mientras cumplen con el siempre engorroso cambio de domicilio -deberá trasladarse a otro departamento en el condominio en donde reside actualmente-, los Fernández-Andrade se muestran sencillos y naturales, fieles quizás a ese estilo franco que han marcado las declaraciones del entrenador de Wanderers desde su arribo a la zona. Característica, por cierto, que sorprende a muchos.

"Mi familia es mi principal apoyo. Normalmente son ellos los que te dicen la verdad, sufren y se alegran con uno. Acá vivimos rodeados de gente muy noble, respetuosa y todo eso conforma un marco adecuado para al menos, tener esa tranquilidad de llegar al hogar para relajarse y no aumentar las tensiones cotidianas. En tal sentido, no puedo sino alegrarme de tener a mi familia conmigo", dice Fernández, subrayando la importancia de compartir diariamente con sus hijos y esposa.

"A veces pienso que no vale la pena hacerse tanta mala sangre por las críticas, tanta adversidad, soportar los ataques de algunos colegas de profesión, si uno puede tener un refugio familiar en el cual puede compartir, relajarse, jugar, aprender y tantas cosas más. En eso, yo me siento feliz y realizado", agrega.

EL TECNICO SIN BUZO

Vecino de su amigo de toda la vida y estrecho colaborador en Wanderers, el preparador físico Sergio Henríquez (quien en la sesión fotográfica, se sumó junto con sus hijos Javier e Ignacio), Yuri Fernández recorre el condominio con su esposa Soledad, Satcha, Sharon y Marx, hasta una enorme palmera decorada con motivos navideños, lugar en donde son recibidos por un entusiasta grupo de amiguitos de sus hijos. Ellos saben quién es el padre de sus compañeros de juegos y le dispensan un respeto muy cercano a la admiración.

"Cuando los veo jugar con mis hijos, me acuerdo de mi época de formador en la escuela de fútbol de Huachipato. Una linda época, sin duda, que me sirvió mucho para mejorar como persona. Lo mismo para mi época universitaria", señala el técnico caturro, repasando brevemente su trayectoria como jugador profesional.

"Fui puntero derecho, pero terminé jugando de "2". Estuve en Huachipato entre 1979 y 1982. En el intertanto, me titulé de profesor de Educación Física, aunque estuve a punto de jugar por Deportes Concepción. Pudo más el estudio. Luego me fui a Huachipato y aquí me tienen, soportándome hasta el próximo año (risas)", cuenta Fernández.

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