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Nueva guía de especies marinas editó el Instituto de Fomento Pesquero

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En plena conmemoración del Mes del Mar, el Instituto de Fomento Pesquero (IFOP) lanzó una hermosa edición, a todo color, de la guía de identificación de especies marinas presentes en los 6.435 kilómetros de longitud de la costa nacional.

"Dentro de los planes de difusión del Instituto (IFOP), nos interesó editar esta guía y distribuirla en bibliotecas y colegios. Año a año se imprimen afiches, calendarios y folletería, pero era importante que este material llegara a los escolares", destaca Luis Parot, director ejecutivo de IFOP.

Peces en Fichas

La guía destaca por considerar 215 especies, entre las cuales se incluyen aves, mamíferos y reptiles marinos, cuyo 15% fue observado en actividades pesqueras de manera accidental.

Los autores de la guía son los biólogos marinos Andrés Olguín Ibacache y Claudio Bernal, ambos investigadores del Instituto de Fomento Pesquero. La guía posee varias ediciones y la actual tiene 268 páginas a todo color y cuenta con el apoyo de WWF Chile, el proyecto GEF-PNUD-Humbolt "Hacia un manejo con enfoque ecosistémico del Gran Ecosistema Marino de la Corriente de Humbolt", que financió parte de la confección de fichas, además de Albatross Task Force Chile (ATF Chile) y EUTROFIA.

"Confiamos en que trabajos de esta naturaleza contribuyan a satisfacer los intereses de diferentes grupos de personas, y que a la vez motiven el mejor conocimiento y valoración de los recursos del mar, entregando respuestas a la variedad de inquietudes de los principales actores de pesquerías y público en general", destacó Olguín.

Sexólogo analiza caso de pareja ruidosa en Belloto

Experto descarta posible exhibicionismo y advierte que un niño podría asociar los sonidos que se emiten en el acto sexual con el dolor.
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Nicole Valverde S.

El caso de una pareja que fue denunciada por sus vecinos, en un condominio de Belloto Norte, por los fuertes ruidos que la mujer emitía al momento de tener relaciones sexuales, se difundió rápidamente a través de los medios de comunicación.

Incluso, a modo de anécdota, en redes sociales se están organizando "cadenas de oración" por la ruidosa vecina quien, una vez que la noticia se masificó, dejó de ser vista y escuchada por sus vecinos.

Cabe recordar que la semana pasada fue la vecina que vive en el piso de arriba de la fogosa pareja quien denunció el hecho en el Facebook Alerta V Costa, donde manifestó que sus hijos pequeños escuchan los quejidos de la mujer todas las noches, por lo que llamó a carabineros para hacer una denuncia por ruidos molestos, pero éstos aseguraron que no podían hacer nada.

Público versus privado

Más allá de la curiosidad que generó el caso, conversamos con el magíster en sexualidad y docente de sicología de la Universidad Santo Tomás de Viña del Mar, Andrés Moltedo, quien realizó un análisis de la delgada línea entre lo público y lo privado.

"Nosotros como sociedad occidental hemos puesto en el plano de lo privado, de las luces apagadas, de las puertas y cortinas cerradas, una actividad que es completamente normal y natural. Y probablemente nuestros antepasados realizaban el acto sexual en una cueva o en una caverna de manera compartida", aseguró el experto.

"Lo mismo ocurre con una serie de procesos biológicos, como el ir al baño, que hemos dejado en el plano de lo íntimo y lo privado", detalló el académico.

Ruidos sexuales

Moltedo explicó que "hay algún tipo de patologías que pueden estar vinculadas con esta situación. Uno podría tildarlo como trastorno de exhibicionismo. Pero el trastorno de exhibicionismo, en términos concretos, tiene que ver con el tema de la exhibición de los genitales y no con el tema de los ruidos".

No obstante, el sexólogo añadió que "en este caso se vulneran los derechos de los vecinos, sobre todo de los menores de edad, porque se les expone a que asocien -solamente por el tema del sonido- el placer sexual con algo negativo o con el dolor, ya que en éxtasis sexual se producen una serie de sonidos que son semejantes a los sonidos del dolor".

Por otro lado, Moltedo aclaró que las expresiones del acto sexual son completamente normales. En ese sentido, el experto en sexología de la UST concluyó que lo anormal sería no sentir placer sexual o no tener orgasmos.