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Martes 16 de marzo de 2010
Terremoto dejó la tendalá en la Biblioteca Severín

Triste es, por decir lo menos, el panorama que comenzó a vivir la legendaria biblioteca Santiago Severín, ubicada entre las calles Edwards y avenida Brasil, en pleno centro de Valparaíso, luego de que el pasado terremoto la dejara bastante deteriorada por dentro y con visibles daños en su estructura exterior.

Sin embargo, aunque su estado es deplorable, sobre todo cuando se contemplan los centenares de libros que yacen en el suelo, los funcionarios que antes ordenaban estantes y que ahora hacen labores de reparación se muestran muy optimistas y conformes de que la tragedia no haya pasado a mayores.

"Estoy optimista porque, comparado con el otro terremoto (del '85), la verdad que ahora no ocurrió nada. Ahí tuvimos que desocupar las bodegas y quedó todo mal. Tuvimos que incluso sacar todos los libros a través de un tobogán y fue un trabajo tremendo, así que comparado con el de hace poco, no es nada. Estamos tranquilos", declara Mónica Moraga, una de las bibliotecarias más antiguas de la Severín.

Réplicas piadosas

Y ese mismo ánimo lo comparte su directora, Patricia Lillo, quien, esperanzada, piensa que todo este mal momento que vive el país, muy pronto acabará.

"Con las réplicas pasadas a la biblioteca no le pasó nada más allá de los daños originales, excepto en el tercer piso, en el salón auditorio, donde cayeron de nuevo algunas palmetas del cielo", explicó.

ingeniero santiaguino

Pero como la biblioteca constituye una parte muy importante del Puerto, la Dibam (Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos) no tardó en enviar un ingeniero en estructuras de Santiago, para que hiciera un diagnóstico del edificio.

"Él hizo una evaluación y sus conclusiones fueron que el comportamiento del edificio fue bastante satisfactorio y que sólo tiene algunos daños estructurales. Lo demás fue en el material bibliográfico que está en el suelo y que hay que levantar y ordenar nuevamente. Y como se ordena según normas internacionales, será una tarea que nos llevará un tiempo más o menos largo", detalla la directora.

no hay platita

Así, aunque tienen las ganas de arreglar el caos que provocó el movimiento telúrico, aún no hay recursos para hacerlo, "porque necesitamos alrededor de 70 millones y no contamos con esa ayuda", sentenció Lillo.